2018·2021

STOP… A VECES

A veces, sólo a veces, hay que parar, sólo y tanto, como nos sea necesario. Mirar a ambos lados de tu vida y pensar, pensarte sin ruido. Ser consciente de dónde estás, hacia dónde te diriges y por qué. PARAR, parar para que no sea la vorágine quién te empuje, parar para que no te pierdas en la rutina, para que lo que “debes” hacer no canibalice a lo que “quieres” hacer; parar para ir en la dirección que tú consideres adecuada, no a la que te abocan las circunstancias. Ya lo cantaban The Supremmes, Stop in the name of love… amor sí, el propio.

A veces, a modo de profilaxis emocional, hay que dejar de escuchar lo de afuera para sólo escucharte a ti, sentir tu latido, limpio, constante; reencontrarte, hacer de tus pensamientos un compartimento estanco, libre de cualquier contaminación, libre de culpa, libre de juicios.

Observarte hacia dentro, con amor, con curiosidad, de una forma magnánima, misericordiosa; reafirmar la FE en ti. Desde la serenidad, focalizarte en “QUIÉN” eres, por encima de “LO QUÉ” eres, acostumbrar los ojos a tu luz.

El tiempo te va añadiendo condiciones, (madre, profesional, amiga, hija, pareja); unas elegidas con total convicción (te hacen feliz la mayor parte del tiempo) y otras con las que tienes que bregar por imperativo social. Ambas, elegidas o no, por cuestión de urgencia, responsabilidad y CANSANCIO terminan por colonizar e incluso fagocitar tu YO más íntimo, ese que sólo tú, junto con alguna persona de esas que te regala la vida, (yo tengo una, que además me cura), conocen.

De tanto ejercer de adulta se te olvida que una vez fuiste una niña, y que esa niña sigue ahí dentro. A veces, no la dejas salir, no la dejas decirte, no la dejas vivir contigo; valiente trampa eso de ser adulta y valiente trampa eso de que ser adulta tiene que ir de la mano con ser grave y seria, en un juego macabro de hacer lo que hay que hacer en cada put* momento. La niña que aún te habita, necesita que la levantes y la saques del rincón donde se aburre; esa niña sigues siendo TÚ, con los mismos sueños que nunca dudaste podrían ser posibles, con la conciencia absoluta de que el mundo lo habían puesto ahí para ti.

Hagamos un Vintage App mental y pongamos al servicio del que lo necesite los pensamientos que nos sobran; quién los quiera que los compre. Hagamos un hueco diáfano y limpio para que la niña juegue, un trozo de patio del colegio abierto en el alma, un recreo de media hora y bocata en medio de cotidianeidad.

SER SIEMPRE UN POQUITO NIÑA

Esta tarde sin más dilación, ésta que escribe, se va a poner los patines y va a rodar, para que su niña salga del rincón y la habite y para que la niña que vino al mundo a través de su “cuerpesillo” sepa que eso de ser madre no consiste sólo en ser una máquina de reñir de engranaje perfecto ni en un trabajo logístico paramilitar, encorsetado en mil y un horarios, que esas condiciones que se eligen también están llenas de Oh Happy Days y de Silent Night.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s