2021

Encimerazo, la cura.

Todos los días de nuestra vida tenemos asignado al menos un encuentro con lo que cada uno considera en su fuero interno, un tonto de solemnidad. Esto va a asociado al criterio de cada uno, y  la estadística ahí queda, sea cual sea, ella no falla. Hay días en los que me gustaría que Doña Estadística estuviera a mi favor en aquello de acertar los números de la Bonoloto  semanal que con tanta fe deposito en La Estrella Fugaz en mi Sevilla querida; sin embargo, ella, que tiene tela de guasa me premia con el encuentro con una cantidad de tontos incompatible con una vida digna., a mi me pone para tomarme un gazpacho “A lo mujeres” (Al borde de un ataque de nervios) y a otros, los libra de la penitencia.

Dignificación absoluta de la Summer Bebida Patria.

Tras una jornada larguisisisíma de trabajo intelectual constante, con tortuosas relaciones personales y/o laborales; que te cuestan pensamientos absolutamente innecesarios en número e intensidad necesitamos una vía de escape, soltar, alinearnos…y no me voy a poner tántrica ni profunda ni mucho menos trascendente. A mi lo que me despeja y creo que es altamente recomendable, es un ENCIMERAZO.

E N C I M E R A Z O
ESO EH AZÍ, CABESA.
(Para los pobrecitos que no sois del Sur, traduzco: eso es así, una verdad universal).

Encimerazo: dícese del encuentro sexual entre dos personas mientras una de ellas realiza tareas en la cocina de una vivienda, como por ejemplo fregar platos o batir huevos. Se puede definir como el traslado del empotramiento clásico a la zona de la elaboración y almacenamiento de  alimentos.

Para muestra un botón. El Cartero SIEMPRE llama dos veces…

El encimerazo es la solución perfecta, se logra una cura total del embotamiento mental. Para llegar a la total liberación se debe despojar cada individuo del miedo a terminar con el culo lleno de restos de comida y/o lavavajillas, que se han depositado con anterioridad en la encimera; meter el pie en el bebedero de la gata (hablo de oídas) y/o no padecer por la señales de dedos y palmas de las manos que se van quedando en los azulejos.

El ENCIMERAZO como alternativa al PROZAC.

Luego la cocina se queda como si aquello fuera una rave de Masterchef, no hay quien ponga un pie o una mano en un sitio limpio… Los platos siguen sin fregar, la cena sin hacer, no sabes de qué diantres tienes pringado el pelo y quién dice pelo…

Y estás tan Zen, respiras tan bien, suspendes en contracturas y mal humor…la fiesta sigue en el baño para desmierdar el rebozado que llevas encima, que si ruedas, te dan el DNI de croqueta…

Preparada para asumir la siguiente jornada, con el ceño sin fruncir y una sonrisa tan grande que no deja espacio a las ojeras.

Amig@ Médico:

-Una receta con al menos un encimerazo diario y así seguro dejo las grasas saturadas. (La cerveza no, me lo prohíbe mi religión, es el cáliz sagrado de la feligresía que asiste a las reuniones semanales).

2 comentarios sobre “Encimerazo, la cura.

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