2020

ÁMATE A LO BESTIA


Calculo que me restan, hora arriba hora abajo y haciendo una estimación al alza, unos escasos dos días de cordura, o lo que alguien como yo entiende como tal; así que aprovecharé para escribir, estos últimos coletazos de lucidez. Mis desvaríos, preveo, aumentarán, en número y en profundidad, exponencialmente en las futuras jornadas. A estas alturas del negocio, estoy como lo que popularmente se conoce como “La Jaca de La Algaba”.


-Yo no estoy confinada, estoy prisionera (como la Tita Pepa) desde antes de que fuera
de obligado cumplimiento y no voy a entrar en detalles de las causas, porque eso no cambia el resultado y sí, mi humor.
La piedra que cada cual nos encontramos en el camino a mi me ha apeado de él y me ha
sentado en su orilla, me ha contado que mi destino no es rodar y rodar, como reza en la
canción, que del destino ya hablaremos pero que MI AHORA es PARAR.


Ay mis cuates, cuando no sabemos cómo ni cuando parar, la vida a través del cuerpo, lo
hace por nosotros siempre que nos es necesario; es la consecuencia de ignorar las
señales que nos envía. La naturaleza que es la expresión máxima de vida, tiende al
equilibrio, sin límites, aunque no en pocas ocasiones resulte cruel.


Esta “confivalecencia” que me permite poco hacer ni deshacer, si que me deja espacio para la reflexión. No hay nada tan poderoso como pensar ni tan difícil de gestionar, somos nuestros pensamientos…y que complicado es mantenerlos en el polo positivo.


Leo estos días juicios constantes, no sé si son fruto del miedo, el hartazgo o la idiotez suprema, que aunque no es popular hacerlo público es una cualidad muy extendida en cualquier sesgo social de este país. Somos expertos en cualquier disciplina, en cualquiera que no sea el ejercicio de la empatía; la cantidad de empatía que una persona es capaz de profesar es la muestra del nivel de su calidad humana.


Personalmente ante estos acontecimientos experimento MIEDO; temo la pérdida de salud, la mía y la de los míos, la del cuerpo y la del espíritu; temo que la abundancia me abandone, me da vértigo que todo cambie y no sepa adaptarme y sobre todo, me causa pavor que todo siga igual. Este tsunami nos tiene que empapar de realidad, si no somos capaces de ponernos en la piel de otros, con sus circunstancias y sus posibilidades, si seguimos
mirando la miga en el ojo ajeno no habremos aprendido absolutamente nada; toda esta
calamidad no habrá servido de nada.


Cada persona es un mundo, todo un mundo y quién es nadie para valorar a nadie, para evaluar todo un mundo. Cuando todo esto acabe, todos seremos responsables de las circunstancias de todos, empezando por las nuestras. Me apena el YOISMO, es tan español eso de “yo hice esto y tú no” , ese dedito acusador es una muestra de inconsciencia, cuando el ego habla la bondad se esconde… mientras un dedo señala a una
persona, otros nueve señalan a la otra…


Decía mi abuela, (1929-2014) que es de las mujeres más listas que he conocido nunca:


“Si no me quiero yo, quién me va a querer”.

Amémonos a lo bestia; tanto, tanto y tantísimo que tratemos al prójimo como nos tratamos a nosotros. Querernos para poder querer, querer para que nos quieran.

Miremos la salud del otro a través de las nuestra.

AMAR ES RESPETAR Y RESPETARSE.

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